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viernes, 16 de marzo de 2018

CRÍTICAS EN CÁPSULAS I: YO, TONYA, LA FORMA DEL AGUA, EL RITUAL Y THOR RAGNAROK

¡Hola a todos, lectores y plateados! En la entrada de hoy inauguramos una nueva sección titulada Críticas En Cápsulas, donde haremos unas breves reseñas de diversas películas de gran variedad de géneros. Estrenamos está sección con cuatro cintas de actualidad que se encuentran tanto en salas de cine como en plataformas VOD como Netflix. ¡Comencemos!


Yo, Tonya (Craig Gillespie, 2017)

Apabullante biopic de la patinadora profesional Tonya Harding y de su turbio viaje al éxito a cualquier precio. A nivel interpretativo la cinta está a un gran nivel: Margot Robbie está rebosante de carisma como la protagonista de la función (lástima que compitiese en el año de los Oscars más reñido de los últimos tiempos en cuánto a categoría de interpretación femenina se refiere) y está arropada de forma excelente por un efectivo elenco de secundarios, destacando a la sí oscarizada Allison Janey caracterizando a la despreciable madre de la patinadora y al no menos importante Sebastian Stan que pone todo su empeño en su actuación como la pareja de Robbie en el filme. Aunque se sustente de una premisa y una historia real horrible, todo en ella resulta creíble y para sorpresa del espectador, gratamente divertido, gracias en cierto modo a un gran pulso en la narración por parte de su guión y afiladísimos diálogos, casi más que las cuchillas que emplea Tonya para su patinaje. El montaje también ayuda, y mucho: dota a la película de un nervio y un dinamismo visual explosivos que nos recuerda instantáneamente a la narración del mejor Scorsese (Margot Robbie ya rodó con él en la igualmente dinámica El Lobo De Wall Street) Craig Gillespie nos proporciona un gran biopic sin endulzar el personaje de Harding y a su vez una puntiaguda crítica al en ocasiones grave sensacionalismo de los medios. Tonya hace otro triple salto axel, pero esta vez en la gran pantalla. 



La Forma Del Agua (Guillermo Del Toro, 2017)

Pese a parecer una historia típica cuánto menos, Guillermo Del Toro proporciona a este tópico con patas (exceptuando al anfibio, claro está) una magia típica en sus películas para traernos una hermosa y oscura a partes iguales fábula sobre el amor y el ser diferentes. El director mejicano reúne lo mejor del cine de antaño de los años 50, la época en la que está basada el filme, con los filmes modernos y para colmo termina saliendo airoso. Película que sabe a buen cine, hecha con tal amor al séptimo arte que es imposible no caer rendida a sus pies. Su puesta en escena e ingenio visual convierte a la cámara en un anfibio dentro del agua, como si estuviese nadando al lado de los actores y de sus entornos y dota a la película de un estilo estético entrañable. Sally Hawkins como la solitaria Elisa y Michael Shannon como el temible villano de la cinta (un papel que el actor ha hecho miles de veces y siempre borda) son las actuaciones más destacables de la cinta, los dos están excelentes en sus respectivos papeles. Doug Jones nos ofrece una sólida actuación como el hombre anfibio aunque su trabajo se reside mayoritariamente en el inmenso trabajo de maquillaje, y los demás secundarios están muy bien integrados en sus personajes. También se dejan entrever varias críticas a las minorías sociales de aquel entonces y del horrible comportamiento que recibían estas, ya que en cierto modo la cinta es una historia que reivindica a la gente marginal. Sin perversidades ni excesiva delicadeza, en el nuevo trabajo de Del Toro, vemos una versión depurada de sí mismo, sin dejar de lado sus ideales ni sus ``marcas de la casa´´ por decirlo así y haciendo un maravilloso canto de amor al cine como a el mismo le viene en gana.



El Ritual (David Bruckner, 2017)

Aclamada película de terror inglés, que si bien carece de originalidad y de la agilidad del mejor cine de terror, resulta un viaje a los infiernos muy entretenido y con varios destellos curiosos por el desarrollo de la cinta. Con una efectiva (y gélida) ambientación, unas actuaciones más que creíbles de todo su pequeño reparto (destacando a Rafe Spall, intérprete del episodio de Black Mirror: Blanca Navidad) y una potente narración que no decae en sus 94 minutos de metraje, el director David Bruckner nos da de comer algo que ya hemos catado miles de veces, pero contada con tal pulso y efectividad dentro de su intriga y terror que termina siendo una obra sólida pese a ser poco sorprendente. Aunque apoyada en su gran mayoría en sustos rutinarios y algunos giros argumentales, presenta varios ingredientes de thriller que no le sientan nada mal a su ritmo y premisa, aparte de poseer un espléndido trabajo de efectos visuales, unos personajes muy bien construidos y una tensión bien estructurada. ¿El problema? Que el al ser tan tópica y carente de sorpresas el hype le pasa factura. Los fans del terror  esperábamos que por fin vamos a encontrar una buena cinta que haga justicia al cine de horror en estos tiempos de decadencia para estos filmes (por lo menos yo debido a lo que se deja ver en el avance), y nos encontramos con una película básica, un buen ejercicio de género pero que no es para nada como nos lo han pintado los críticos y estancado en algo ya visto no pocas veces.


Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017)

Admitámoslo, esta nueva vuelta a las andadas de Thor no es nada fiel al personaje, es más, se burla de él y de todo lo que le rodea, algo que a los fans más acérrimos no ha sentado nada bien. Pero ¿acaso a Thor le encaja ese tono lúgubre que vimos en Thor: El Mundo Oscuro? Tampoco. Taika Waititi ha hecho suyo al héroe del trueno y ha hecho una desternillante tercera entrega del dios asgardiano en la que vemos a un reparto entregado a la causa del que sobresale un espectacular Chris Hemsworth que, cansado de toda la seriedad de sus cintas anteriores en solitario, saca su vis cómica y nos ofrece de ella sin cesar hasta el fin del filme. También llenan de vitalidad la pantalla Cate Blanchett como la malvada Hela, otra demostración del alto nivel que tiene Marvel en estas últimas películas en el apartado de villanos, además de Mark Ruffalo como Hulk y Tom Hiddleston como Loki, que como el resto del reparto, también han venido a pasárselo bien y eso se nota en el carisma de su personajes. Waititi (autor de comedias tan desternillantes como Lo Que Hacemos En Las Sombras) saca el lado más bufón de cada uno de ellos y eso en varios momentos lastra la cinta: esta última entrega del dios del trueno está carente de épica en varias escenas que si lo necesitaban, esta se ve únicamente en las apabullantes secuencias de acción y en algún momento aislado, pero me apena ver que estamos hablando de una película de Thor en la que se muestra el momento más trágico de su vida y no se haya tenido en cuenta ese punto. No digo que tuviese que haber sido el sumun de la oscuridad, pero un balance de seriedad, épica y comedia a la película le hubiese venido de perlas, y aunque el director neozelandés haya hecho un gran trabajo y la mejor entrega de Thor hasta la fecha (aunque no era un trabajo muy difícil), el exceso de comedia (algunos momentos rozan la vergüenza ajena y se notan que han sido improvisados sobre la marcha) revitaliza e ironiza al superhéroe soso que ha sido Thor en solitario pero a su vez la película pierde mucho huyendo de la mitología del personaje y del dramatismo del que carece la película. Llena de colores y de una gran fuerza visual, ``Thor: Ragnarok´´ es un muy buen trabajo de Marvel que no tiene miedo en caer en la autoparodia, y que consigue ser resultona en cuánto a guión y acción y divertida en casi todo su metraje, pero detrás del humor hay una gran desproporción en el supuesto apocalipsis de Asgard.


¡Y hasta aquí la entrada de hoy! Espero que os haya gustado esta nueva sección, y en este caso apoyéis las reseñas (compartiéndola en las redes sociales y demás bestias) como siempre y me contéis vuestra opinión sobre cualquiera de estas cuatro películas sin ningún tipo de vergüenza. Y recordar que si no las habéis visto ¡debéis darle vuestro respectivo voto de confianza! Después de toda esta parrafada, solo me queda despedirme ¡Nos leeremos!

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